Sal 138, 1-3. 13-14ab. 14c-15 

Sal 138, 1-3. 13-14ab. 14c-15 
R. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto, 
de lejos penetras mis pensamientos; 
distingues mi camino y mi descanso, 
todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas, 
me has tejido en el seno materno. 
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente, 
porque son admirables tus obras. R.

Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos. 
Cuando, en lo oculto, me iba formando, 
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

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